Tratamientos endovesicales
(Toxina botulínica e instilaciones)

Los tratamientos endovesicales permiten el tratamiento de diversas patologías funcionales urinarias. Entre ellos destacan la administración de toxina botulínica que permite tratar la incontinencia urinaria asociada a urgencia miccional, mediante una terapia poco invasiva. La toxina botulínica también se emplea en otros trastornos urológicos como determinados síndromes dolorosos vesicales.

Por otro lado, el tratamiento endovesical es eficaz en el tratamiento de patologías vesicales que asocian dolor y cuadros inflamatorios a este nivel con la intención de ayudar a regenerar la capa protectora de la mucosa vesical, que puede estar afectada por diferentes procesos infecto-inflamatorios.

El síndrome de vejiga hiperactiva se caracteriza por la presencia de urgencia, con o sin incontinencia urinaria de urgencia, habitualmente con frecuencia miccional diurna aumentada y nicturia, en ausencia de infección u otra patología obvia.

La hiperactividad vesical se clasifica como neurogénica (HVN) cuando existe una enfermedad neurológica identificada, siendo causas frecuentes Parkinson, esclerosis múltiple, lesión medular o accidentes cerebrovasculares entre otras. La VH tiene una prevalencia global entre el 12 y el 19%, generando una enorme carga para el sistema de salud, la sociedad y la calidad de vida de los individuos afectados. En urología, el uso de onabotulinumtoxina ha sido ampliamente evaluado en pacientes con VH.

  • Tratamiento farmacológico
  • Toxina Botulínica

El tratamiento convencional con medidas generales, entrenamiento vesical y tratamiento farmacológico de primera línea no siempre consigue controlar los síntomas, además de producirse abandonos por efectos secundarios, falta de eficacia o estar contraindicado el tratamiento farmacológico de primera línea.

Cuando los pacientes son intolerantes o refractarios al tratamiento farmacológico, la aplicación de toxina botulínica ofrece altas tasas de eficacia en pacientes en los los anticolinérgicos había fallado o no los toleraban por sus efectos adversos..

A la mejoría de parámetros clínicos (disminución de los episodios de incontinencia, urgencia, frecuencia miccional, etc.) hay que añadir la de los parámetros urodinámicos (aumento de la capacidad cistomanométrica máxima, volumen reflejo (volumen a la primera contracción involuntaria), presión detrusor máxima, etc.), con una duración media del efecto terapéutico entre 6-12 meses.

El procedimiento se realiza con sedación y no requiere ingreso hospitalario.
La aplicación de onabotulinumtoxina A mejora significativamente no solo los síntomas clínicos, sino también los parámetros urodinámicos en pacientes con VHI quienes han sido tratados inadecuadamente con anticolinérgicos. Esta es una técnica simple, con efectos adversos mínimos y generalmente bien tolerada.

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