Infecciones Urinarias

Las infecciones urinarias son el segundo motivo más frecuente de atención médica. Se estima que el 40% de las mujeres mayores de 18 años padecerán al menos una infección de orina.

Entre los factores de riesgo de infecciones urinarias se incluyen las relaciones sexuales, la utilización de dispositivos intrauterinos (DIU), mujeres menopaúsicas y ciertas enfermedades como diabetes mal controlada.

 

También pueden aparecer infecciones urinarias de repetición, pues se estima que el 2,4% de las mujeres va a presentar infecciones de repetición con episodios frecuentes. Entre los factores que pueden estar implicados en la existencia de este tipo de infecciones, se incluyen alteraciones en la capa glucosaminoglicanos (GAG) de la mucosa vesical que tiene un papel importante en la protección de las células epiteliales de la vejiga. El deterioro de esta capa puede aumentar la adherencia de bacterias. Se ha especulado que las bacterias que invaden dichas células epiteliales pueden ser un factor causal de la recurrencia de infecciones urinarias. Las alteraciones de la capa de GAG también están involucradas en ciertos trastornos dolorosos a nivel vesical.

Ante casos de infecciones urinarias de repetición es importante el empleo de tratamientos preventivos. 

El diagnóstico de las infecciones urinarias es clínico basado en la presencia de síntomas miccionales como escozor al orinar, aumento de la frecuencia miccional, dolor con la micción e incluso hematuria. El estudio de orina mediante urocultivo permite identificar el microorganismo causante y determinar los antibióticos eficaces en su manejo.

El tratamiento de las infecciones urinarias se basa en el empleo de antibióticos en el momento que existen síntomas compatibles. Además, deben plantearse medidas enfocadas a modificar posibles factores de riesgo como son un adecuado vaciado vesical y prevenir las infecciones asociadas a las relaciones sexuales. 

  • Tratamiento antibiótico

La elección del tratamiento antibiótico en caso de infecciones urinarias requiere tener presente las resistencias existentes para asegurar la eficacia del tratamiento y suelen recomendarse tratamientos de corta duración. Aunque habitualmente las infecciones urinarias aparecen de forma aislada, en muchos casos las mujeres experimentan infecciones urinarias de repetición, es decir, cuando existen más de dos infecciones urinarias en seis meses o tres en el periodo de un año, siendo necesaria la confirmación con un urocultivo positivo. Pese a no encontrarse causas desencadenantes de infecciones urinarias de repetición, debe descartarse la existencia de anomalías anatómicas o funcionales del tracto urinario.

El tratamiento de las infecciones del tracto urinario incluye el tratamiento antibiótico de los episodios de infección urinarias junto con medidas preventivas para disminuir la aparición de recurrencias. Entre las medidas preventivas se incluyen aspectos conductuales como actuar sobre factores de riesgo, no retener la orinar y micción postcoital. Otras medidas sobre las que se han publicado estudios evaluando su eficacia son el tratamiento hormonal sustitutivo tópico en mujeres postmenopáusicas, profilaxis inmunoactiva, utilización de probióticos derivados de arándanos, D-manosa e instilaciones endovesicales. Aunque los agentes antimicrobianos se han utilizado de forma preventiva de manera generalizada deben tenerse precauciones, ya que pueden modificar la flora saprofita y asociar resistencias.

Actualmente, se recomienda minimizar el uso de antibióticos y por ello se deben valorar tratamientos basados en la regeneración de la barrera mucosa antibacteriana vesical y optimizar la inmunidad frente a los microorganismos causantes de las infecciones de orina.

En este sentido, entre los tratamientos disponibles para la prevención de las infecciones urinarias se incluyen, como se ha mencionado anteriormente, los suplementos alimenticios con arándanos y Dmanosa, productos de inmunoprevención y las instilaciones endovesicales para regenerar la barrera de GAG. Este tratamiento endovesical suele realizarse con empleo de ácido hialurónico y condrotin sulfato que se asocia a una disminución significativa en el número de infecciones urinarias mediante la reparación del revestimiento de la capa de GAG y de este modo redicen la permeabilidad urotelial.

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