Tumor de PeneUnidad de Uro-Oncología

El tumor de pene es un tumor poco frecuente en países desarrollados, afectando a 1/100.000 hombres en Europa y EEUU (en algunas regiones de España esta incidencia es superior). Sin embargo, en algunos países subdesarrollados llega a ser el tumor más frecuentemente diagnosticado en hombres, como es el caso de Uganda.

El tumor epidermoide de pene (o carcinoma escamoso) representa el 95% de los casos, pero se han descrito otros tipos tumorales como melanomas, linfomas, tumores mesenquimales o metástasis de otros tumores. Existen lesiones precursoras del cáncer de pene que es preciso identificar: lesiones intraepiteliales, enfermedad de Bowen, enfermedad de Paget, condiloma gigante, etc.

El virus del papiloma humano (VPH) está presente en un tercio de los casos y se considera uno de los principales factores de riesgo. El virus está involucrado en la carcinogénesis e interfiere con oncogenes y con genes supresores de tumores, favoreciendo el desarrollo tumoral. Los subtipos de VPH que más se asocian con el tumor de pene son el VPH 16 y 18.     

Otros factores de riesgo relacionados con el tumor de pene son: edad avanzada, fimosis, inflamación crónica (balanitis xerótica), condiloma acuminado (VPH), tratamiento con psoraleno o fototerapia con UVA, tabaco, vivir en áreas socioeconómicamente deprimidas y promiscuidad sexual. Se ha visto que la circuncisión en la infancia puede disminuir la incidencia de cáncer de pene, pero hoy en día sigue siendo un tema controvertido.

  • Urólogos altamente especializados en cáncer peneano.
  • Biopsia de lesiones de pene.
  • Eco Doppler peneano.
  • Servicio de radiodiagnóstico: TAC, RMN y PET.
  • Ganglio centinela.

En el diagnóstico del cáncer de pene la exploración física es fundamental. Se deben explorar el pene y las ingles para identificar lesiones (número, aspecto, localización) y descartar la posible afectación de los cuerpos esponjoso y cavernosos y adenopatías inguinales. Si existen dudas sobre la invasión de los cuerpos cavernosos o esponjoso, se puede emplear ecografía Doppler peneana o RMN. Una vez identificada la lesión es preciso obtener el diagnóstico anatomopatológico mediante biopsia o exéresis total y debe incluir la presencia o ausencia de VPH. El estudio se complementa mediante TAC, PET o identificación de ganglio centinela en casos seleccionados.

  • Penectomía parcial.
  • Penectomía total.
  • Linfadenectomía inguinal.
  • Linfadenectomía iliaca (laparoscópica, abierta o robótica).
  • Colaboración estrecha con los servicios de radioterapia, oncología médica y dermatología.
  • Unidad de andrología y cirugía reconstructiva.

Para el tratamiento del tumor de pene inicial existen varias opciones en función del grado tumoral y la extensión local.

Tratamiento tópico

Tratamiento tópico con imiquimod o 5-fluoracilo (sólo en casos de carcinoma in situ), láser de CO2 o Nd-YAG (asociado o no a circuncisión) y resurfacing del glande (abrasión completa del glande y aplicación de injertos para cubrir la zona afectada) en tumores superficiales y de bajo grado tumoral.

Cirugías conservadoras

Estas técnicas pretenden extirpar el tumor conservando la mayor parte del pene posible: glandectomía parcial, glandectomía total o penectomía parcial.

Cirugía radical

Penectomía total y uretrostomía perineal. Se realiza cuando el tumor invade la uretra u órganos adyacentes.

Radioterapia

La Radioterapia puede aplicarse en algunos casos seleccionados siempre y cuando se trate de lesiones pequeñas que no invadan los cuerpos cavernosos. También se puede emplear como tratamiento paliativo en tumores no operables.

Tratamiento de los ganglios regionales

El tumor de pene tiende a metastatizar en los ganglios linfáticos inguinales. Si existen ganglios inguinales palpables o visibles en pruebas de imagen, se debe realizar linfadenectomía inguinal radical, seguida o no de linfadenectomía pélvica en función de los resultados anatomopatológicos. Si no existen adenopatías palpables o no son visibles en las pruebas de imagen, se recomienda hacer linfadenectomía profiláctica o biopsias de ganglio centinela. La observación también es posible en tumores superficiales y de bajo grado.

La quimioterapia se emplea en los casos más avanzados: para reducir el tamaño tumoral antes de la cirugía, cuando el tumor de pene afecta a órganos vecinos o cuando los ganglios inguinales son grandes, indurados y fijos a planos profundos. También puede administrarse tras la cirugía en los casos más desfavorables.

El tumor de pene es una enfermedad agresiva con una supervivencia a los 5 años del 66% si los ganglios linfáticos no están afectados y del 27% cuando los ganglios están infiltrados por tumor. Las recidivas tumorales son frecuentes y la cirugía radical es mutilante. El diagnóstico precoz es muy importante e individualizar el tratamiento en cada caso es primordial para controlar la enfermedad, a la vez que se conserva la calidad de vida del paciente.

Es importante contar con urólogos especialistas en el tratamiento de este tumor y con una unidad de cirugía reconstructiva consolidada, para ofrecer un tratamiento integral del paciente.

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