Déficit de Testosterona

Se trata de un síndrome causado por el déficit androgénico (testosterona) que puede afectar al funcionamiento de múltiples órganos y a la calidad de vida general del individuo. La testosterona es una hormona producida fundamentalmente en los testículos y, además de su función sexual (permite el desarrollo de los caracteres sexuales, aumenta la libido, permite erecciones satisfactorias), colabora en el correcto funcionamiento de múltiples órganos, por lo que su déficit puede provocar una gran variedad de signos y síntomas: infertilidad, disminución del vello corporal, aumento de obesidad abdominal, aparición de síndrome metabólico, disminución de energía, aparición o agravamiento de síntomas depresivos, alteraciones del sueño y disminución de la capacidad cognitiva, entre otros.

Existen numerosos tipos de hipogonadismo, la mayoría de los cuales se presentan en edades tempranas de la vida. Sin embargo, el más frecuente es el hipogonadismo asociado a la edad. En el varón, se da una disminución progresiva a lo largo de la vida adulta de la producción de testosterona, observando una prevalencia de este síndrome de entre 2.1-5.7% en los varones de entre 40-79 años, si bien la prevalencia de déficit de testosterona parece ser mayor, de entre 2.1-12.8%. Es por tanto, un proceso fisiológico que, en la mayor parte de los casos no requiere de tratamiento salvo que se presenten síntomas que interfieran o alteren la calidad de vida del individuo.

Dada su relación con el síndrome metabólicos en varones adultos (diabetes mellitus, hipertensión, alteración del colesterol, obesidad), el estudio de esta entidad permite abrir la puerta a la valoración integral de la salud del varón, conformando una oportunidad para hacer prevención de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

» Entrevista clínica con un andrólogo superespecializado.

Es la parte más importante, dado que se tienen que investigar los signos y síntomas que pueden llevar a la sospecha de esta entidad, además de evaluar antecedentes personales que puedan estar relacionados. La exploración física orientada también es muy útil para ayudar a establecer el diagnóstico.

» Cuestionarios validados.

Ayudan a establecer de una forma lo más objetiva posible la gravedad de la patología y la afectación que ésta provoca sobre el individuo.

» Estudio en laboratorio:

Hemograma, perfil lipídico, glucemia, perfil hormonal, función tiroidea, función renal y hepática, patología prostática. Además de permitir establecer su asociación con otras enfermedades, la medición de los niveles de testosterona es fundamental para establecer el diagnóstico.

Consiste en la administración exógena de testosterona.

Existen varios preparados en el mercado, que pueden ser tópicos, en forma de gel, o inyectables. Dado que la testosterona actúa en múltiples niveles del organismo, es necesario vigilar periódicamente ciertos parámetros para evitar efectos secundarios indeseados, por lo que su administración debe ser supervisada por un andrólogo experimentado.

Por este motivo, habitualmente se inicia el tratamiento con fórmulas que tengan una vida media corta (tópicas) y, si no se observan alteraciones relevantes, posteriormente se pasa a fórmulas de larga vida media, más cómodas para el paciente.

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