Revisión de las guías clínicas en cirugía de la disfunción eréctil

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La Unidad de Andrología de Urología Tratamiento ha revisado las recomendaciones de las guías de práctica clínica en la cirugía de la disfunción eréctil. Para ello, el equipo de la Unidad compuesto por los doctores Javier Romero-OteroJosé Medina, Borja García y Manuel Alonso, ha tomado como base del estudio la última edición de las guías de práctica clínica de la EAU, Male sexual dysfunction, y de la AUA, Erectile dysfunction: AUA guideline (2018). Este artículo de revisión ha sido publicado recientemente en la revista Actas Urológicas Españolas.

Ante un paciente con disfunción eréctil es necesario realizar un diagnóstico en el que se identifiquen y se traten las causas ‘curables’ de esta patología. En esta línea, deben implementarse cambios en el estilo de vida del paciente y actuar sobre factores de riesgo como la edad, el tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo entre otros.

Tratamiento con medicación oral

En primer lugar, deben determinarse las necesidades del paciente y tener en cuenta sus expectativas. Antes de plantear un tratamiento quirúrgico, se deben utilizar maniobras menos agresivas como la medicación oral con inhibidores de la 5-fosfodiesterasa, tratamiento con alprostadil tópico y/o inyecciones intracavernosas.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía de la disfunción eréctil en la que se implanta una prótesis de pene está indicada en aquellos pacientes que no responden adecuadamente a farmacoterapia o cuando desean una solución definitiva del problema. En cualquier caso, los pacientes con esta patología, tal y como se indica en la guía de práctica clínica de la AUA, deben ser informados sobre la opción de implante de prótesis peneana, discutiéndose los beneficios, riesgos y consecuencias.

Respecto a esta intervención, se distingue entre la utilización de prótesis semirrígidas (maleables, mecánicas y flexibles) y prótesis inflables (de 2 y 3 componentes). Las prótesis inflables de 3 componentes son las que proporcionan una erección estéticamente más natural y similar a la normalidad, permitiendo también tener una fase de flacidez, y tasas de satisfacción, tanto del paciente como de la pareja, en torno al 80-90%. Además, ofrecen excelentes resultados con tasas de infección menores del 1% y tasas de fallo mecánico menores del 5%.

En cuanto a la técnica quirúrgica, las guías de la EAU incluyen recomendaciones acerca de la vía de abordaje, ya sea penoescrotal, hipogástrico o infrapúbica. Cada una de ellas presenta distintas ventajas y complicaciones a la hora de colocar el implante de la bomba o el reservorio.

En definitiva, el empleo de prótesis de pene ofrece altas tasas de satisfacción, tanto al paciente como a su pareja. Sin embargo, se debe informar adecuadamente de las posibles complicaciones y las consecuencias sobre la actividad sexual tras su colocación.

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