Litiasis: aumento de la ingesta de líquidos

Ingesta de líquidos para la litiasis

Existen distintos factores que pueden alterar la composición y saturación de los minerales litógenos en la orina y, en consecuencia, afectar al proceso de cristalización y formación de los cálculos. Dentro de las medidas encaminadas a la prevención de la litogénesis, la ingesta de líquidos es, sin lugar a dudas, «la principal y primera medida que los urólogos solemos recomendar», indica el Dr. Fernando Cabrera, especialista de la Unidad de Litiasis de Urología Tratamiento. «El motivo es muy fácil de entender. De esta sencilla manera logramos reducir la concentración en la orina de sales potencialmente litogénicas y logramos aumentar la diuresis», afirma el doctor.

No existe un punto de corte claro en cuanto al volumen de líquido recomendado a ingerir, sin embargo, tal y como señala el Dr. Cabrera, «podemos concluir del análisis de las principales guías clínicas que debemos aconsejar a todos los pacientes, independientemente del tipo de cálculo, aumentar la ingesta de líquidos hasta volúmenes de 2,5 a 3 litros diarios, dependiendo de la actividad física que realicen y la temperatura ambiental, para disminuir la sobresaturación de las sales urinarias». 

Dicha cantidad debería repartirse a lo largo de todo el día, a razón de dos vasos de agua con cada comida (400 ml) y un vaso de agua (200 ml) cada 2 o 3 horas. De este modo, el paciente bebe entre unos 8-12 vasos de agua al día. «Debemos insistir también en ingerir agua en la cena y antes de ir a dormir, pues las horas de sueño acostumbran a ser las de más riesgo por la mayor concentración de sales urinarias», explica el especialista.

¿Qué tipo de líquidos se debe ingerir para evitar la formación de litiasis?

El tipo de líquido aconsejado generalmente es el agua, ya que diluye la orina sin alterar su composición. La ideal sería el agua de grifo o agua embotellada de mineralización débil, así como infusiones de hierbas.

Las aguas bicarbonatadas (aguas con gas) deben reservarse para los pacientes con litiasis úrica y de cistina como medida complementaria a la alcalinización urinaria. Hay que ser cuidadosos con el empleo de este tipo de aguas y conocer su carga en sodio, sobre todo si el paciente es hipertenso.

Respecto al uso de otras bebidas, existe controversia en cuanto al efecto litogénico de determinados líquidos como el café, té, vino, cerveza, zumos o refrescos.

Uno de los escasos estudios randomizados en los que se evalúa el efecto de diversas bebidas sobre la litogénesis demuestra que, en general, todos los refrescos aumentan el riesgo litogénico por su alto contenido en fructosa. La ingesta de altas dosis de fructosa, asociadas a refrescos y en nuestra dieta en general, aumenta el riesgo de obesidad, síndrome metabólico y litiasis. «La fructosa, además de aumentar la calciuria y la oxaluria, promueve la resistencia insulínica y secundariamente un pH urinario ácido que favorece la uricosuria», afirma el Dr. Cabrera.

En el mismo estudio, se demuestra que el café, té, vino, cerveza y zumo de naranja actúan como protectores de la litogénesis. Esto bien puede ser por su efecto diurético o por el aumento de citrato urinario (principalmente en el zumo de naranja y la limonada).

Respecto a las bebidas con cola, uno de los refrescos más consumidos en todo el planeta, existen estudios clínicos en los que se demuestra que una ingesta de 2 litros diarios produce un aumento de la excreción urinaria de oxalato significativa. «Esto, por tanto, incrementa de manera importante el riesgo litogénico», concluye el especialista.

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