Hiperplasia benigna de próstata durante Covid-19

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El manejo de la hiperplasia benigna de próstata (HBP) durante la pandemia por Covid-19 ha sido revisado para adaptarlo a las necesidades derivadas de los acontecimientos recientes.

En esta revisión, publicada en la revista Archivos Españoles de Urología, ha participado parte del equipo de Urología Tratamiento, los doctores Javier Romero-Otero, José Medina Polo y Mario Domínguez-Esteban, como líderes en Urología y expertos en HBP a nivel nacional. En ella, han diseñado, junto a otros expertos, una estrategia para reorganizar la actividad de diagnóstico y tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata durante la pandemia por Covid-19.

Protocolos de actuación revisados

Con el fin de minimizar las visitas, derivaciones y optimizar resultados, además de emplear la teleconsulta, se han realizado protocolos conjuntos con Atención Primaria. En ellos se han establecido criterios de diagnóstico, tratamiento y derivación claros y homogéneos, priorizando derivaciones de pacientes de riesgo.

Para a la actividad quirúrgica, se recomienda la realización de la prueba PCR para Covid-19 al paciente 24-72 horas antes de la intervención. En caso de obtener un PCR positivo, la cirugía debe retrasarse hasta su negativización. La HBP no suele presentar urgencia por lo que, en estado de alarma sanitaria, la medida es demorarla.

Aunque, en general, la cirugía por HBP puede posponerse, retrasarla de manera indefinida puede suponer complicaciones como vejiga hipo-contráctil e insuficiencia renal. De hecho, en pacientes con dificultades asociadas al sondaje vesical e insuficiencia renal, este tipo de cirugía se considera preferente. Para su realización se optará por técnicas mínimamente invasivas, más rápidas, seguras y efectivas, que acorten la estancia hospitalaria del paciente y minimicen complicaciones.

En este sentido, cuando se requiera de una cirugía urgente y el paciente sea sospechoso o positivo en coronavirus, la intervención ha de llevarse a cabo con medidas excepcionales tales como:

  • Personal de quirófano reducido al mínimo e imprescindible.
  • Todo el personal debe aportar equipos de protección individual (EPI), debiendo ponerse encima, los cirujanos y la enfermería instrumentista, bata estéril y mascarilla quirúrgica.
  • El quirófano tendrá el material estrictamente necesario.
  • En caso de anestesia intrarraquídea, habrá que dejar preparado lo necesario para una eventual anestesia general.

En definitiva, el tratamiento quirúrgico de la HBP ha de ser siempre, pero en tiempos de Covid-19 más que nunca, rápido, efectivo y seguro. Para ello, el empleo del láser de Holmium, programa del que somos líderes mundiales, ha demostrado ser la cirugía más versátil.

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