Incontinencia urinaria masculina

La incontinencia urinaria consiste en la pérdida de orina espontáneamente, de forma involuntaria.

No es por sí misma una enfermedad, es la consecuencia de otros tratamientos o de otras patologías.

Es una patología poco frecuente en el varón, por este motivo se recomienda por parte del propio Ministerio Sanidad que los pacientes se traten en centros de referencia. Nuestra Unidad está así considerada en este campo.

Existen tres tipos de incontinencia:

Nuestra Unidad esta considerada como centro de referencia en el diagnóstico y tratamiento de la incontinencia urinaria.

Incontinencia urinaria de esfuerzo

Pérdida involuntaria de orina producida por un aumento de la presión abdominal, por ejemplo con la tos, estornudos, al levantarse, al caminar, al levantar peso etc… El motivo suele ser la alteración anatómica del sistema de esfínteres y del suelo pélvico.

Las principales causas de incontinencia urinaria de esfuerzo en varones son:

  • Prostatectomía radical (tratamiento quirúrgico del cáncer de próstata).
  • Cirugía de la hiperplasia benigna de próstata (si el esfínter externo se ve afectado).

Incontinencia urinaria de urgencia

Pérdida involuntaria de orina secundaria a la contracción involuntaria de la vejiga cuando ésta se está llenando. Cursa con necesidad imperiosa por ir al baño con pérdida de orina asociada e incontinencia nocturna.

Las principales causas de incontinencia urinaria de urgencia en el varón son:

  • Enfermedades neurológicas.
  • Radioterapia en el tratamiento del cáncer de próstata.
  • Hiperplasia benigna de próstata.

Incontinencia urinaria mixta

Combina ambos mecanismos. Existen otros tipos de pérdidas involuntarias de orina, como es el caso de la micción por rebosamiento. Se produce cuando la vejiga está repleta de orina y la presión que ésta ejerce sobre el esfínter supera su capacidad de contención. Ocurre en paciente que, normalmente por hiperplasia benigna de próstata, retienen grandes cantidades de orina de forma crónica, por su imposibilidad para vaciar la vejiga.

Para su diagnóstico es fundamental preguntar al paciente cómo, en qué situaciones, qué desencadenantes, qué cantidad, si necesita absorbentes, si ocurre por la noche, etc. En este contexto es de gran utilidad el uso de diarios miccionales donde el paciente recoge la cantidad de líquido ingerida y la cantidad de micciones que realiza a lo largo del día, cuantificando el volumen de orina evacuado en cada una de ellas. Este registro debe realizarse al menos durante 3 días.

Otras pruebas empleadas en la evaluación son: ecografía de aparato urinario, flujometría y estudio urodinámico (que reproduce el funcionamiento de la vejiga) y el PAD test  que cuantifica los gramos de orina perdidos (pesando los absorbentes antes y después de su uso). Además se deben descatar la presencia de infecciones de orina y de estenosis (estrecheces) uretrales.

  • Urologo súperespecializado en incontinencia urinaria
  • Flujometría
  • Cistoscopio flexible y compacto
  • Estudio Urodinámico
  • Ureterorrenoscopio flexible y compacto
  • Radiología: uretrocistografía, TAC, RNM
  • Rehabilitación suelo pélvico
  • Sling suburetral
  • Sling suburetral ajustable
  • Esfínter urinario

En el tratamiento de la incontinencia urinaria las medidas higiénico dietéticas son recomendables (beber menos agua por la tarde y la noche).

Para la incontinencia de urgencia se pueden emplear fármacos como anticolinérgicos y beta 3 agonistas. En los últimos años se está empleando las inyecciones de toxina botulínica en el músculo de la vejiga con resultados alentadores. Su inconveniente es que el efecto dura únicamente 6-9 meses, por lo que debe el tratamiento se debe repetir.

En el caso de la incontinencia urinaria de esfuerzo, los ejercicios del suelo pélvico son el primer escalón de tratamiento. Cuando esto no es suficiente, existen varias opciones terapéuticas en función de la gravedad de las pérdidas:

  • Inyecciones de materiales artificiales en la zona del cuello vesical y esfínter que ocluyen la salida de la orina. No consiguen curar la incontinencia y sus resultados son variables.
  • Slings o cintillas suburetrales: son mallas en forma de cabestrillo que elevan y recolocan la posición normal de la uretra (que se ve modificada en pacientes intervenidos de cáncer de próstata). De este modo se restablece en la medida de lo posible la disposición del esfínter consiguiendo la continencia. Pueden colocarse a través de los orificios obturadores o por detrás del hueso del pubis. Estas cintillas pueden ser fijas (se colocan en el momento de la cirugía y no se pueden reajustar) o reajustables. Se emplean en pacientes con incontinencia media o grave (entre 200-400 gramos en el PAD tests). La curación puede llegar hasta el 75%. Como complicación puede surgir erosión de la malla y dolor pélvico crónico (0.4%), dificultad en el vaciado de la vejiga (1-5%).
  • Esfínteres artificiales: Son dispositivos que abrazan la uretra (de forma circunferencial completa o incompleta) y se llenan de suero para ocluirla evitando así los escapes de orina. En el momento de realizar la micción el suero pasa a un reservorio, dejando a la uretra con su calibre normal y permitiendo la salida de la orina. Por tanto, los esfínteres tienen tres componentes: manguito, que abraza la uretra; el reservorio, colocado detrás del pubis y la bomba, localizada en el escroto (que mueve el suero entre los otros dos componentes). Se utilizan en el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo grave (más de 400 gramos en el PAD test), sobre todo después de la cirugía por cáncer de próstata. Debe evitarse su colocación en paciente sometidos a radioterapia por el riesgo de erosión de la uretra. Consiguen mejoría de la incontinencia hasta en el 70% de los casos.
  • Pinza de Cunninhang: son pinzas que se colocan en el pene y ocluyen la uretra desde fuera para evitar pérdidas. Se deben emplear en paciente no aptos para cirugía. Es una medida paliativa.
  • Absorbentes.

Aunque la incontinencia de orina no confiere riesgo para la vida del paciente, supone una merma importante en su calidad de vida. Por ello, se debe realizar un correcto diagnóstico y ofrecer la mejor alternativa terapéutica para conseguir el mejor resultado posible.

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