Terapia Focal

El tratamiento clásico del cáncer de próstata (CaP) ha sido hasta no hace mucho tiempo la cirugía de extirpación completa de la próstata, o prostatectomía radical (PR), y la radioterapia (RT). Esto es así debido a que las biopsias aleatorizadas de la próstata por vía transrectal no nos permitían tener un mapa auténtico de la afectación tumoral de la próstata

Lo anterior ha conducido a dos situaciones importantes. La primera era la incapacidad de detectar de manera fiable aquellos pacientes con tumores muy poco agresivos, que dejados a su evolución natural no iban a poner en riesgo su vida, y en lugar de ser tratados sólo requerían seguimiento. En segundo lugar, al no disponer del mapa de afectación tumoral, no era posible ofrecer la posibilidad de realizar terapias focales que evitaran cirugías más agresivas y con secuelas frecuentes.

Hoy en día, gracias a la excelente información que nos ofrece la biopsia por fusiónconocemos con exactitud la extensión del tumor dentro de la próstata, así como su agresividad. Esto nos permite tratar únicamente estas lesiones index, que son las lesiones tumorales más importantes, y finalmente las que determinan el pronóstico de la enfermedad que padece el paciente. Esto es conocido como terapia focal.

La terapia focal nos permite tratar únicamente la zona tumoral. Este procedimiento parece arrojar los mismos resultados oncológicos, pero con mínimas secuelas funcionales frente a la cirugía y a la radioterapia, que pueden producir disfunción eréctil, incontinencia urinaria, y otras complicaciones menos frecuentes, como las fístulas urinarias y estenosis uretrales, que pueden deteriorar gravemente la calidad de vida del paciente.

Ventajas:

  • Tratamiento mínimamente invasivo.
  • Mínimos efectos secundarios en cuanto a los aspectos miccional y de la función eréctil. Puede incluso mejorar la calidad miccional de algunos pacientes.
  • Mínimo riesgo de sangrado.
  • Tratamiento frecuentemente ambulatorio o de estancia hospitalaria breve.
  • El corto tiempo de recuperación permite un rápido retorno a la vida cotidiana.
  • Dolor leve o moderado y transitorio, fácilmente controlable con analgésicos.
  • No hay necesidad de otros tratamientos secundarios (RT, Quimioterapia)

Disponemos de 3 fuentes de energía para los tratamientos de terapia focal:   Crioterapia, HIFU y Electroporación.

Cada paciente es objeto de una planificación personalizada y va a recibir la fuente que más se ajusta a sus necesidades, en dependencia de las características del tumor y del propio individuo.

La crioterapia  utiliza temperaturas muy bajas para destruir las células cancerígenas. Mediante unas agujas que se colocan por vía transperineal en las zonas a tratar, se consigue congelar el área de la próstata deseada y destruir todo el tejido tumoral.

Esta técnica es utilizada en todo el mundo y cuenta con una trayectoria clínica que confirma su seguridad y efectividad.

Es el acrónimo de «ultrasonido focalizado de alta intensidad». Consigue el mismo efecto lesivo sobre las zonas tumorales, pero en este caso gracias al calor que un dispositivo de ultrasonido es capaz de concentrar en la zona deseada. Se aplica únicamente por vía transrectal, sin necesidad de puncionar la zona transperineal. En un lapso corto de tiempo, la temperatura aumenta hasta al menos 90o en el punto focal, destruyéndolo sin afectar a otros tejidos adyacentes.

La electroporación permite también preservar al máximo las estructuras sanas vecinas a la lesión tumoral a tratar.

Por vía transperineal, se colocan varias agujas entre las que se desarrolla una diferencia de potencial eléctrico. Así, se administran una serie de pulsos eléctricos cortos y de alto voltaje, que tienen efecto destructivo selectivo sobre las células cancerosas de la lesión a tratar.

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