Cáncer de Próstata

El cáncer de próstata (CaP) es una patología muy frecuente, que afecta hasta al 25% de los hombres por encima de los 50 años y al 80% de los mayores de 80.

No se conoce la causa, pero es probable que exista alguna relación con hormonas, edad, raza y tiene un claro componente genético, dado que si un familiar de primer grado (padre o hermanos) lo padece, aumenta el riesgo de padecerlo.

En Urología Tratamiento disponemos de un equipo multidisciplinar dedicado al CaP, formado por profesionales de dilatada experiencia y prestigio en este campo.

Nuestro equipo consta no sólo de urólogos, sino de uro-patólogos, uro-radiólogos, oncólogos y radioterapeutas, todos focalizados en el diagnóstico y tratamiento del CaP.

Además trabajamos en un centro dotado con la más alta tecnología, para poder diagnosticar y estratificar su enfermedad y poder diseñarle un tratamiento personalizado:

  • Resonancia Magnética multiparamétrica.
  • Biopsia de fusión.
  • TC Helicoidal con reconstrucción “3D”
  • Gammagrafía Osea.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET/PET- TC/ PET-Colina).
  • Marcadores tumorales bioquímicos y moleculares de CP.

El screening de cáncer de próstata se realiza en primer lugar mediante un examen digital (tacto rectal), y se complementará con un análisis de sangre para medir el PSA. Se puede detectar la enfermedad antes de padecer los síntomas. Hoy en día disponemos de nuevos test diagnósticos que nos facilitan esta labor: pro-PSA, 4kalicreinas, PCA-3.

Tras una revisión física general, su médico le hará unas preguntas sobre sus síntomas y los antecedentes médicos, y le realizará alguna de las siguientes pruebas:

» Examen rectal digital (tacto rectal):

Es una prueba en la que el médico inserta un dedo en el recto del paciente para detectar la existencia de alguna área irregular dura en la próstata (hinchazón o protuberancia). Podría ser indicio de cáncer.

» Análisis de sangre: 
Se trata de la determinación en sangre del antígeno prostático específico (PSA), una proteína producida por la próstata, y que puede elevarse ante diversas situaciones, incluido el CaP.

» Examen de orina: 
Se extrae una muestra de orina para determinar si presenta sangre o alguna otra anomalía, como bacterias o células inflamatorias que orienten a una infección. También es necesaria para determinar algunos marcadores de cáncer.

» Ecografía transrectal (TRUS): 
Mediante esta técnica se obtiene una imagen más precisa de la próstata que con la ecografía tradicional. Se coloca una sonda ecográfica en el recto del paciente, se realiza de forma ambulatoria y su duración es de unos 10 minutos.

Permite evaluar la forma y tamaño de la próstata. Además ayuda para la toma de biopsias. Su rendimiento detectando tumor por imagen es bajo.

» Biopsia de próstata: 
La única forma de confirmar el diagnóstico del cáncer de próstata es tomando una muestra de tejido (biopsia).

La biopsia consiste en la inserción de una aguja en la próstata con la intención de extraer parte de su tejido y analizarlo. Este análisis permite confirmar la existencia de la enfermedad, aunque su resultado negativo no elimina completamente la posibilidad de padecerlo.

» Biopsia de próstata Fusión:
Dada la escasa información que ofrece la ecografía transrectal, hoy en día se ha establecido la realización de una resonancia magnética multiparamétrica antes de la primera biopsia, que nos establecerá si existen áreas sospechosas de CaP.

Con la imagen de la RM en quirófano, y mediante un complejo sistema informático, fusionamos las imágenes de la RM con las obtenidas en ese momento con la ecografía, permitiendo dirigir las biopsias a las áreas sospechosas de la próstata.

La información obtenida es mucho más completa y permitirá un tratamiento personalizado del paciente (ver sección específica para más información).

En muchos casos el tratamiento del cáncer de próstata se realiza durante un largo plazo de tiempo, dado que es un tipo de cáncer que habitualmente se desarrolla de forma muy lenta.

El tratamiento del CaP dependerá sobretodo del estado evolutivo de la enfermedad, así como la agresividad del tumor de la situación clínica del paciente.

Asi, existen diversas modalidades de tratamiento para el cáncer de próstata:

» Vigilancia activa: 
Dado que existen tumores que no son agresivos, en pacientes seleccionados podemos no tratar, y vigilar el tumor de forma muy estrecha. Únicamente trataremos si detectamos que la agresividad del cáncer está aumentando.

» Cirugía: 
Esta intervención consiste en la extracción completa de la glándula prostática y los tejidos circundantes. En algún caso también se extraen los ganglios linfáticos del área pélvica.

Se puede llevar a cabo por varios abordajes: abierto, laparoscópico o robótico. Ninguno de éstos ha demostrado ser superior a los otros en términos de control oncológico, o preservar mejor la función miccional o sexual del paciente, aunque la cirugía laparoscópica y robótica sí han demostrado disminuir el sangrado y la estancia hospitalaria del paciente.

» Radioterapia: 
Se puede administrar sola o combinar con la cirugía. Se puede llevar a cabo mediante braquiterapia: insertar semillas radioactivas en la glándula prostática o externa (aplicando radiaciones a través de máquinas).

» Terapia hormonal:

La testosterona, una hormona sexual masculina, está directamente relacionada con la evolución del tumor. Con el tratamiento hormonal se trabaja para reducir los niveles de testosterona en el organismo o bien para bloquear sus efectos en la próstata.

» Terapia focal: 
Se emplea en pequeños tumores localizados poco agresivos. Se trata únicamente la zona tumoral, evitando o disminuyendo así las posibles complicaciones o efectos secundarios de otras terapias (disfunción eréctil, incontinencia).

Hay distintas modalidades dependiendo de las características del tumor a tratar: crioterapia, HIFU o electroporación. Para su realización es imprescindible haber diagnosticado antes el CaP mediante una biopsia de fusión (ver sección específica para más información).

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